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Tu casero no te devuelve la fianza.

(En resumen)
La ley da al casero un mes para devolver la fianza. Si no llega, hay pasos sencillos antes de ir al juzgado.
Has entregado las llaves, el piso está limpio y semanas después la fianza sigue sin llegar. Es uno de los problemas más habituales entre inquilinos y propietarios, y también de los más fáciles de resolver si sigues los pasos en orden.
Qué dice la ley
En una vivienda, la fianza suele ser de una mensualidad. El propietario puede quedarse con una parte para cubrir rentas impagadas, suministros o daños que vayan más allá del desgaste normal, pero no por el uso ordinario del piso. Desde el día en que devuelves las llaves, tiene un mes para devolverla. A partir de ahí, la cantidad empieza a generar intereses.
Antes de dejar el piso
El mejor momento para proteger tu fianza es el día de la mudanza:
haz fotos y vídeos con fecha de todas las habitaciones;
apunta las lecturas de los contadores;
pide un documento firmado con la fecha de entrega de las llaves y el estado del piso.
Si el propietario dice que hay daños, estas pruebas serán tu mejor argumento.
Paso 1: pídela por escrito
Si ha pasado el mes, envía un mensaje o un correo breve pidiendo la fianza e indicando tu número de cuenta. Educado y con los datos claros. Muchos casos terminan aquí.
Paso 2: un burofax
Si no hay respuesta, el siguiente paso es un burofax con certificación de contenido. Recoge la cantidad, la fecha de entrega de las llaves y un plazo para pagar. Además, sirve de prueba de que intentaste resolverlo sin ir al juzgado.
Paso 3: una reclamación, si hace falta
Para cantidades de hasta 2.000 € puedes reclamar sin abogado ni procurador. Aun así, ayuda tener consejo sobre cómo plantearla y qué documentos adjuntar. Por encima de esa cantidad, o si el propietario alega daños, conviene contar con abogado desde el principio.
Y si eres el propietario
Si quieres quedarte con parte de la fianza, explica el motivo por escrito y adjunta las facturas o presupuestos de las reparaciones. Retenerla sin explicaciones suele acabar mal, aunque hubiera algún daño.
Cómo te ayudamos
Leemos el contrato, revisamos tus pruebas y te decimos si merece la pena reclamar. Cuando la merece, redactamos el burofax y, si hace falta, la reclamación. Cuando no, también te lo decimos.
(Nota)
Esto es información general, no asesoramiento jurídico. Cada caso es distinto: si tienes una duda sobre el tuyo, pide una primera consulta.
(Lo firma)
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